Mariño González

Siempre pensé que podía ser libre cuando me pudiera levantar de un lugar donde me siento incómodo: Mariño González

Editado en 2005, Mariño, que por entonces era casi un niño, comenzó a escribirlo en el 2000 y ahora con motivo de los 15 años de su publicación (con un añito de desfase debido a la pandemia), Ediciones Arlequín presentará una reedición durante la FIL 2021, con un prólogo de Antonio Ortuño, “que fue uno de los impulsores, junto con Ángel, su hermano, para que publicara el libro . 

Ciudad de México, 30 de noviembre (MaremotoM).- Mariño González es un gran escritor. Tiene en su ADN la entraña de la narrativa y a pesar de que recién ahora vuelve al redil de la literatura, hay libros que ya son clásicos en su obra. 

De eso se trata el primer libro de cuentos que se llama Vietnam (Ediciones Arlequín) y por la que el autor guarda un especial cariño, al considerar que esos textos son una aproximación biográfica a lo que él era cuando lo escribió. 

Editado en 2005, Mariño, que por entonces era casi un niño, comenzó a escribirlo en el 2000 y ahora con motivo de los 15 años de su publicación (con un añito de desfase debido a la pandemia), Ediciones Arlequín presentará una reedición durante la FIL 2021, con un prólogo de Antonio Ortuño, “que fue uno de los impulsores, junto con Ángel, su hermano, para que publicara el libro.

Mariño González
Mariño González, presentación en la FIL. Foto: Cortesía

“También incluye un preludio a manera de historieta, hecha por el periodista y músico Ezequiel Cruz. Él desarrolló una historia de 14 páginas en cómic, en las que recupera a los personajes que aparecen en los cuentos y me retoma a mí como personaje convertido en perro, lo cual es uno de mis mayores sueños: convertirme en dibujo animado. Es una interpretación muy bonita que me entusiasma, pues siempre tuve el delirio de ser dibujante, pues nunca lo hice de forma profesional”, le dijo el escritor a la Gaceta de la UDG. 

“Me siento muy contenta que la editorial haya apostado por hacer el aniversario, de un libro que no ha parado de imprimir. Lo que tengo ahora es muchas ganas de volver al redil de la escritura y esperando publicar algo el año que viene”, dice Mariño González, en una parada de sus funciones como jefe de prensa de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. 

Vietnam es su primer libro de cuentos y es una especie de biografía “de un narrador un poco confuso, en busca de su identidad. Ahora lo interpreto desde esta distancia y sobre todo también en busca de un estilo, a partir de los autores que había leído en ese momento”, expresa.

Mariño González
Yo siempre pienso que las personas que se atrevieron a ser son hermosas. Foto: Cortesía

Él dice volver al redil de la escritura, pero mi impresión es que todo lo que ha venido haciendo ahora (música, dibujos, disfraces, etcétera) ha sido todo para regresar a este arte que lo convoca desde chico. 

“Coincido contigo. Siempre he sido una persona muy inquieta en términos de la creación, principalmente en la escritura y el periodismo, que siempre han ido de la mano. Luego vino el deseo de dibujar, de cantar, de querer actuar…hace cinco años no sabía cómo tocar una guitarra, todavía no lo sé, pero lo sigo intentando y pasé mucho tiempo intentando componer canciones, salieron algunas padres y estamos en algunos proyectos con amigos”, dice. 

Te puede interesar:  José Hoek: Para mí no hay show pequeño

Las nuevas generaciones manejan ahora también el cuerpo. “Todo parte de mi naturaleza rebelde y no quiero ser presuntuoso con esto, sino que yo, un niño educado en escuelas públicas, que no podías llevar el cabello largo, un piercing, un tatuaje, lo único que anhelaba era salir del colegio” y abrevar de su libertad. 

“Me recuerda mucho al libro El peinado de los malditos, de Joe Meno, que también tiene Ediciones Arlequín. Desde que salí del colegio me dejé el pelo largo y puedes ir viendo mi crecimiento a través de los estilos del cabello. Sí, creo que tiene que ver con un reconocimiento del cuerpo y a través de la propia identidad. La cuestión de la moda, de la estética propia, también es importante”, afirma este muchacho que a los 8 años vio un concierto de Kiss y quedó prendado. 

“Yo siempre pienso que las personas que se atrevieron a ser son hermosas. Por supuesto, habrá personas que les genere miedo o rechazo, pero cada vez vemos más jóvenes siendo como son, las escuelas son más laxas con el tema de la moda y las nuevas generaciones de padres están más libres dispuestos por la influencia de la identidad que se vive en todos lados”, afirma. 

“En todos los productos artísticos en los que he trabajado he estado buscando mi identidad. Y luego por supuesto la reafirmación de esa identidad”, agrega.

Mariño González
En todos los productos artísticos en los que he trabajado he estado buscando mi identidad. Foto: Cortesía

Mariño González está en contacto con muchos escritores a raíz de su puesto en la Feria Internacional de Guadalajara, una circunstancia afortunada “pues he sabido ser amigos de ellos. Tengo contacto con el mundo literario, me encanta su amistad, no a todas las leo y no me encanta ese juego de competencia y cuando pasa eso, pinto mi raya. Es el mundo en el que estoy, pero no es el único mundo”, expresa. 

“Siempre pensé que podía ser libre cuando me pudiera levantar de un lugar donde me siento incómodo. Algo así como lo que decía Roberto Maturana, con el tema de sus Nuevos Derechos Humanos. No me gusta eso, no me parece, mi conciencia me dice que está mal hacerle caso y no esperar a que alguien tome una decisión por mí”, agrega. 

“He escrito cuando he querido escribir, hice música cuando he querido y tampoco es que esté conectado con los círculos musicales. Conozco a muchos músicos de la ciudad, pero también en ese mundo hay diferencia y ese pintar mi raya lo veo más como un ejercicio de libertad, que de protección”, concluye. 

Comments are closed.