Vanessa Londoño

Los recursos naturales están por encima de la naturaleza: Vanessa Londoño

Entrevistándola, parece una persona mucho mayor de lo que es y no por apariencia física, sino por su manera de analizar el país en el que nació y vive, Colombia. También por el modo de acoplarse a una literatura que está más allá del compromiso, que viene con la vida y la muerte, la literatura como un padecimiento extraño por el que uno se la juega toda.

Ciudad de México, 11 de mayo (MaremotoM).- Vanessa Londoño (Colombia, 1985) es abogada por la Universidad de Rosario de Bogotá y maestra en Escritura Creativa por la Universidad de Nueva York. Ha ganado en 2017 el Premio Aura Estrada y también el Premio Nuevas Plumas de la FIL Guadalajara.

Entrevistándola, parece una persona mucho mayor de lo que es y no por apariencia física, sino por su manera de analizar el país en el que nació y vive, Colombia. También por el modo de acoplarse a una literatura que está más allá del compromiso, que viene con la vida y la muerte, la literatura como un padecimiento extraño por el que uno se la juega toda.

En Hukuméiji, poblado ubicado al norte de Colombia, cerca del río Don Diego y el mar Caribe, los personajes de las cuatro historias que integran esta novela son despojados de partes de su cuerpo —la lengua, las manos, las piernas, los ojos—, padecen la muerte de sus seres queridos e incluso han sido despojados de su tierra o el cultivo; es decir, sufren la mutilación de las distintas partes que los integran. Así comienza la sinopsis la editorial Almadía, que ha publicado en un libro que tiene la portada de colores, El asedio animal, que refleja todo lo que el cuerpo sufre en la represión, en el castigo, en esas idas y vueltas que el pueblo tiene con las autoridades y los criminales, cuando en los noticieros no son vistos más que como una estadística y quizás, siguiendo un poco la evocación de la chilena Lina Meruane, cuando analiza la relación con la ceguera en Zona ciega, “hay una violencia ocular” y corporal.

Vanessa Londoño
El presidente de Colombia, Iván Duque, es ilegítimo. Foto: Cortesía

“Así, el cuerpo se vuelve un sistema para explicar la pérdida, de modo que la autora teje una escritura que encarna el dolor y los estragos de la violencia que ejerce el poder en cualquier parte del mundo. Asimismo, la naturaleza –presente en los relatos a través de la selva, las plantas, los cultivos o las lluvias torrenciales– vincula los cuerpos humanos con el territorio: la violencia se ejecuta sobre los cuerpos y la tierra de forma análoga”, dice la sinopsis en un análisis medido toda vez que la puertorriqueña Mayra Santos-Febres, analiza los desastres naturales en el cuerpo de las mujeres y en la de los muertos, tal vez como una voz femenina en el medio de una literatura que saca historias como Antes que llegue la luz o El asedio animal.

ENTREVISTA EN VIDEO A VANESSA LONDOÑO

Una de las cosas que hay que decir es lo bien que escribe Vanessa Londoño. Una forma técnica, pero al mismo tiempo –y lo volvemos a decir- como una persona muy adscripta a la literatura, como si fuera una vieja testigo de esos dramas que han pasado y que nadie ha contado.

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Se lo decimos apenas empezamos la entrevista y también le mencionamos que si el ambiente, la zona local, incentiva la violencia en el mundo. “Creo que hay bastantes ejemplos en el mundo en los que estamos viendo que los recursos naturales están por encima de la naturaleza. El hombre piensa que hay una jerarquía y ha puesto a la naturaleza en una relación de consumo”, dice Vanessa.

“En muchos lugares la naturaleza es una maravilla y una maldición. La abundancia de la naturaleza supone extraer muchos recursos naturales, así piensan muchos hombres”, agrega.

El hombre funciona también con miedo frente a la naturaleza. Se defiende muchas veces de ella. “Hay una novela aquí en Colombia que se llama La vorágine, que explora la relación con la naturaleza. Sí, es cada vez más vulnerable y está cada vez más cerca el centro de la naturaleza, son menos los espacios vírgenes”, dice Londoño.

“En torno a la lluvia y a los deslaves que es toda la lluvia a lo largo de la novela. Después de haber leído muchas veces Pedro Páramo, es que en toda la novela llueve. Eso me pareció un gesto hermoso. Aquí la lluvia tiene un sentido también a estar muy cercano a la memoria, a la posibilidad de olvidar”, explica.

“Borra el paisaje, las ciudades, borra el recuerdo. Ha habido dos deslaves, hubo uno en 2017, una tragedia en Mocoa, propiciada por la ausencia de políticas públicas, la tierra sea ante la fuerza del río, otra revictimización de las personas que venían victimadas, escapando de la violencia. Y un año después, vino otro desastre que fue en el río Cauca, propiciado por una obra de infraestructura”, cuenta.

Vanessa Londoño
El asedio animal, publicado por Almadía. Foto: Cortesía

Hablar de violencia desde México a veces es impropio, pero en Colombia condiciona al habitante de ese lugar.

“Siento lo mismo que tú. Soy latinoamericana. Ese territorio podría ser Colombia, pero podría ser cualquier lugar de Latinoamérica. Todas las variables de la desigualdad que teníamos en el continente, lo tenemos ahora con el narcotráfico y la extrema derecha”, dice Vanessa Londoño.

“Creo que esto tiene que ser una salida del continente, para erradicar el narcotráfico, no sé las narrativas internas de cada país, pero esto nos tiene que unir. Hay que legalizar las drogas, claramente no tenemos otra salida. En este momento estamos viendo en Colombia un gobierno nefasto, no sólo cómo opera, sino también un fascismo exacerbado por el narcotráfico. En términos generales, hablando del caso colombiano, Iván Duque fue elegido democráticamente, pero ahora no hay organismos independientes que investiguen el caso del narcotráfico comprando elecciones. De todas maneras, para mí, de la forma ilegítima que ha respondido a la protesta, Iván Duque es un presidente ilegítimo”.

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