Fórmula UNO

Pidió cinco carreras de adaptación, cumplió en la sexta: Sergio Pérez, el sobreviviente de Baku, no hubiera durado una sola vuelta más

Consiguió lo que hasta ahora ningún otro compañero de Max Verstappen en RedBull durante las últimas tres temporadas: ganar un Grand Prix.

Ciudad de México, 7 de junio (MaremotoM).- Lo contrataron para perjudicar la libre elección de estrategias de Mercedes, una herramienta que ganaba carreras y campeonatos. Lo hizo a la perfección en el Grand Prix de Azerbaiján.

Mantuvo a raya al siete veces campeón del mundo, Lewis Hamilton, durante casi 40 vueltas.

Con un cuarto de campeonato (o acaso más…) ya consumido, sumó más puntos que su par de Mercedes, Valtteri Bottas.

Está tercero en el torneo -dónde tenía que estar- y aportó el 40 por ciento de los puntos de RedBull en la tabla de Constructores, dónde son líderes.

Sergio “Checo” Pérez debiera gestionar la ciudadanía azerí o al menos volverse cónsul de México en Baku. Corrió allí cuatro Grands Prix, con resultados enormemente positivos: dos terceros puestos en 2016 y 2018, un sexto lugar en 2019.

Se puede decir que en 2021 el podio estaba asegurado desde el viernes, cuando Mercedes mostró su flanco más descubierto.

Pero las carreras locas son las más difíciles de correr. Que la fortuna haya estado de su lado no desmerece en lo más mínimo su segundo triunfo en el Mundial de Fórmula 1, seis meses después del primero en Sakhir.

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En la Fórmula Uno no hay sentimientos, hay resultados. Pero nos vibró un poco el corazón con este abrazo del Checo con Horner. Foto: Cortesía formula1.com

Partió desde atrás, es cierto: el séptimo lugar no le rindió mérito a la tarea previa. Cuando preparaba su vuelta más fuerte, en el cierre de la Q3, una enésima bandera roja abortó el esfuerzo. Es probable que Verstappen se hubiera quedado con la pole; el mexicano habría podido largar desde la segunda fila.

Esa situación se corrigió muy pronto: en la curva 3 ya estaba cuarto. Las Ferrari nunca tuvieron ritmo de carrera y a McLaren se lo vio muy desdibujado. Con Bottas tan desorientado, el podio parecía asegurado.

Pero las carreras locas son tan difíciles de correr… Si el GP hubiera durado un giro más, no habría ganado.

Helmut Marko y Christian Horner suspiraron de encanto cuando Checo superó a la Ferrari de Charles Leclerc. El cuadro perfecto: sus dos autos persiguiendo al solitario Mercedes de Hamilton.

Eran mayoría, eran superiores. El campeón intentó defenderse con su acostumbrada experiencia, luego acudió a un undercut que el pit malogró al demorarle 4s3 en atenderlo.

Verstappen primero (1s9) y Pérez después (4s2), en vueltas sucesivas, rapidísimas, instalaron en el marcador el orden que se olfateaba en el tibio aire del Mar Caspio. 1-2 de Red Bull, delante del solitario coche negro del campeón. Sucesión de records de vuelta, casi sin desgaste de neumáticos que los hacían posible.

Y de golpe, la explosión

Los neumáticos duros que tanto Lance Stroll (a 270km/h) como Verstappen (a más de 300 km/h) calzaban cuando se accidentaron en la larga tendido de 2.2 kilómetros eran del compuesto C3, el que normalmente es mezcla media en otras carreras. ¿Fue una combinación de alta velocidad, enorme fuerza centrífuga, downforce recuperada desde comienzos de año y una mezcla no que no era la más dura, la explicación de ambos incidentes?

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La cara seria y preocupada de Toto Woolf. Foto: Cortesía formula1.com

En el caso de Verstappen, ¿pisó residuos del accidente de Stroll? RedBull no tenía en su telemetría una sola pista de que una cubierta estuviera a punto de colapsar. Por esa razón, Horner sugirió al director de carrera, Michael Masi, que detuviera la competencia con bandera roja: era una cuestión de seguridad.

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“Un abandono así, tan cerca del final… a veces uno puede odiar este deporte. Por un par de horas, ¿eh?. Una lástima porque podría haber sacado más ventaja ahora que vamos a pistas más tradicionales, en las que Mercedes puede ser más fuerte”, se lamentó Max tras la decepción.

Lo que la telemetría sí le marcaba a RedBull era el drama hidráulico que estaba gestándose en el coche del piloto mexicano. Por eso le recomendó que no moviera en exceso el volante para calentar las cubiertas antes del relanzamiento, por temor a que la falla hidráulica fuera completa.

“Había preocupación con la dirección”, confirmó el vencedor en la conferencia posterior a la carrera. Debió ser un momento de mucha tensión.

Sin embargo, para beneficio del piloto de Guadalajara, Hamilton cometió un error infrecuente: tocó el botón que no debía…

Uno de los comandos en el volante del W12 permite pasar todo el balance de frenos al tren delantero: se aprieta en el giro previo, para calentarlos junto con los neumáticos. El campeón lo desconectó al cabo de la vuelta de anticipo al relanzamiento -en partida detenida, como en Imola, lo que aumentaba sus chances- y esa fue una operación que confirmó su ingeniero, Peter Bonnington.

Por esa razón humeaban tanto sus frenos en el instante de la segunda partida

Pero, aparentemente, de manera no inadvertida reconectó ese botón “mágico”, como lo llaman. El W12 #44 llevaba todo el balance de frenos adelante, y por eso la fabulosa bloqueada. “Es doloroso”, repitió el campeón varias veces.

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Vettel, otro de los triunfadores. Foto: Cortesía formula1.com

Sí. Las carreras locas son las más difíciles. Pero hay que correrlas:

El primero chocó a más de 300 km/h por hora.

El tercero bloqueó sus frenos a 250 km/h

El segundo cruzó la bandera a cuadros y paró su coche, a punto de romperse, poco después.  Pero ya había vencido…

“Estuvimos muy cerca de tener que retirar el auto”, reconoció Pérez. “Fue muy difícil hasta el final. Tuvimos buen ritmo, buena largada, hicimos todo perfecto salvo la relanzada, es que no tenía grip. Pensé ‘no puedo perder estas carrera a dos vueltas del final’. Esto muestra que tan cerca estamos del límite y que vulnerable somos a los errores. Esta vez le tocó a Lewis…”

Cinco carreras con altibajos, sonrisas y sufrimiento, preludio para una victoria en la sexta. “No tuve el arranque de temporada que esperaba, encontré que adaptarme me costaba mucho más, pero hemos trabajado muy duro en la fábrica y el resultado llegó. Habíamos mostrado flashes de velocidad aquí y allá. Mi confianza crece, me entiendo mejor con el equipo, pero todavía hay mucho para sacar del coche, ¿eh? Hay que mantener esta tendencia, continuar mejorando”.

Como Pérez, Sebastian Vettel también consiguió por fin que su auto haga todo lo que el piloto quiere.  El primer podio de Aston Martin en la historia de la Fórmula 1 es un enorme mérito: desde que el equipo dejó de pelearse con la FIA por el reglamento actual, todo empezó a funcionar mejor.

¡Qué gran año de Fórmula 1, ¿no?!

Fuente: Pablo Vignone / Original aquí.

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