Sal y Canto

Sal y Canto, las nuevas propuestas de Atzin Santos y Juan Pablo Ballesteros

Sal y Canto es un oasis para los amantes del buen vino y pasión por la cocina. El respeto a los ingredientes de origen y variadas técnicas de cocción ancestrales como hornos de brasa y ahumadores darán identidad y sabor a cada platillo.

Ciudad de México, 12 de junio (MaremotoM).- En San Miguel de Allende, se enclava Valle de Los Senderos. Este oasis es para los amantes de la naturaleza, ofrece a propios y extraños un nuevo espacio para el buen comer y beber. El residencial abre sus puertas a Sal y Canto, para brindar a sus visitantes un restaurante poseedor de una atmósfera en armonía con la belleza de la tierra y que permite disfrutar no sólo una carta de bebidas y platillos, también una vista a los distintos mosaicos naturales que componen el lujoso inmueble.

Al frente del restaurante está el Chef Atzin Santos y Juan Pablo Ballesteros, ambos reconocidos por su emprendimiento y alta cocina en México. En esta nueva apuesta gastronómica ofrecen platos elaborados con técnicas ancestrales en las que intervienen hornos de brasa, ahumadores y cocciones bajo tierra.

El Chef Atzin Santos y Juan Pablo trabajarán con productores locales de legumbres, quesos artesanales y otros insumos de la región, además de productos que ya tiene probados en sus cocinas para dar a sus platillos una variedad de sabores y texturas que aportarán identidad propia a su menú, el cual estará enmarcado en un concepto de entremezclar la modernidad con lo clásico.

Sal y Canto
Mi idea es tomar una pequeña muestra de las riquezas de esta tierra y región del Bajío para ofrecer a nuestros comensales una cara inédita de nuestra gastronomía. Foto: Cortesía

“Mi idea es tomar una pequeña muestra de las riquezas de esta tierra y región del Bajío para ofrecer a nuestros comensales una cara inédita de nuestra gastronomía, que pretende respetar cada ingrediente y las técnicas ancestrales de los fogones mexicanos. Sal y Canto es un oasis para los amantes del buen vino y la pasión por la cocina”, dijo Atzin Santos, quien comenzó su carrera en el restaurante Nicos. Ahí, fue que se decidió estudiar en el Colegio Superior de Gastronomía.

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Tras de terminar sus estudios, Atzín comienza su carrera en el restaurante Faro de Acapulco. Un año después obtiene el puesto de sous chef en el Restaurante L’Albufera.

En 2007, en Morelia (Michoacán), Atzín se incorpora como chef ejecutivo del Corporativo Rotega: el Hotel Posada Vista Bella, el Centro de Convenciones Cantabria y las Panaderías Trico.

Durante los veranos de 2006 y 2008 hace algunos stages en restaurantes tan famosos de España como El Bulli o tan canallas como A Fuego Negro, de Edorta Lamo. En 2008 pasaría a ser chef ejecutivo en el restaurante Guria, en Santa Fe (Ciudad de México).

Pasó una temporada en el restaurante Artemisia de Luis Robledo Richards y Gilles Nordin, donde desarrolló “un nuevo concepto gastronómico de cocina franchuta”, como la llamó el periodista Jorge Toledo, en El Economista.

Sal y Canto
En esta nueva apuesta gastronómica ofrecen platos elaborados con técnicas ancestrales. Foto: Cortesía

A principios de 2015, un grupo de amigos le propone una asociación y el puesto de chef ejecutivo en un restaurante con más de 16 años de tradición: el restaurante Atalaya, que poco a poco se va transformando en una cocina de barrio de autor. Junto a él, la chef repostera Ayari Soto elabora una cocina con sabores de fondo.

En la actualidad está al frente del restaurante Limosneros, enclavado en el centro histórico de la ciudad de México y en la que su propuesta culinaria está basada en el origen y la calidad del producto.

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