Estamos todas bien

NOVEDADES | Estamos todas bien, de Ana Penyas

Estamos todas bien es un pequeño homenaje de la autora a sus dos abuelas, Maruja y Herminia. La historia recorre la vida de estas dos mujeres en un intento por entender su forma de estar en el mundo. A través de su día a día y de sus recuerdos, conoceremos a las protagonistas y el contexto en el que se formaron, desde el inicio de la dictadura franquista hasta nuestros días.

Ciudad de México, 12 de julio (MaremotoM).- Estamos todas bien, de Ana Penyas, editado por Salamandra, ganó el X Premio Internacional de Novela Gráfica FnacSalamandra Graphic. El jurado valoró “tanto la capacidad gráfica como la pertinencia de abordar el tema de la vejez femenina y la importancia de la mujer en la intrahistoria de España.”

“Cuando le dije a mi abuela Maruja que iba a hacer un cómic basado en su vida, me respondió que mejor escribiera una historia de amor. Cuando le dije lo mismo a mi abuela Herminia, se alegró mucho y me dijo sí, claro, nena. Así que, grabadora en mano, me fui a ver a mi abuela Maruja para que me explicara, por ejemplo, lo que escondía ese cuadro de flores y el porqué de su obsesión por la cocina. Después visité a mi abuela Herminia y descubrí la importancia de su abuela Hermenegilda y las causas de ese aire bohemio tan peculiar. Las mujeres de su generación, a quienes no solemos cuidar como ellas nos cuidaron, siempre han sido personajes secundarios de otras vidas: la esposa de, la madre de, o la abuela de. Como Maruja y Herminia. Sus anécdotas, sus ideas y su mundo están aquí, en este libro, un pequeño homenaje que quiere convertirlas en protagonistas”, dice Ana.

Estamos todas bien es un pequeño homenaje de la autora a sus dos abuelas, Maruja y Herminia. La historia recorre la vida de estas dos mujeres en un intento por entender su forma de estar en el mundo. A través de su día a día y de sus recuerdos, conoceremos a las protagonistas y el contexto en el que se formaron, desde el inicio de la dictadura franquista hasta nuestros días.

Estamos todas bien
Estamos todas bien

Estamos todas bien es asimismo la historia olvidada de todas las abuelas que vivieron de acuerdo con el papel femenino de su época: el ser por y para los demás, la entrega a los hijos, a la casa, al hombre y de cómo se materializan estos valores en su vida cotidiana.

Ana Penyas recibió un premio de 10.000 euros y su obra fue publicada por Salamandra Graphic en noviembre de 2017.

Te puede interesar:  #ConlosRótulosNo | Rescatan rótulos de puestos ambulantes en la CDMX

“¿Por qué mis abuelas? Me gustaría explicaros el porqué de este proyecto, qué me hizo querer dedicar una historia a mis abuelas: dos mujeres que fueron niñas durante la guerra, que guardan apenas unos pocos recuerdos de aquello, que se casaron, tuvieron hijos y ejercieron su rol de amas de casa, cuidadoras y cocineras de toda la familia. Dos mujeres que, a simple vista, han tenido una vida acorde con su contexto histórico, una vida que se puede considerar como “normal”, ha dicho la autora.

Estamos todas bien
Estamos todas bien

“Si pienso en mi infancia recuerdo a mi abuela Herminia como un rincón lleno de ternura, cuentos y churros. Me encantaba cuando mis padres nos dejaban a mi hermano y a mí durmiendo en su casa porque querían tomarse una noche libre. Antes de dormir, se sentaba al lado de la cama y nos contaba historias de cuando era niña y vivía en el pueblo. Recuerdo lo despistada que era para las tareas cotidianas, pero la memoria que tenía para los recuerdos de su más tierna infancia. Cuando era verano en el pueblo, con toda la familia, la recuerdo feliz. Si pienso en mi abuela Maruja, recuerdo las navidades en Alcorcón llenas de tardes de cine y comida infinita. Pero también los veranos en Alcocebre, donde se convertía en nuestra cuidadora, amiga y madre. Me cuenta cómo lloraba yo cuando nos separábamos y cómo luego lloraba ella cuando yo ya no la podía ver”, agrega.

“Conforme iba creciendo las preguntas que les hacía a mis abuelas iban cambiando. Cómo fue su infancia, qué recuerdos tenían de la guerra, su adolescencia, los primeros amores, las expectativas que tenían de ellas mismas. Recuerdo una pregunta: “¿Qué querías ser de mayor?”. Yo, nacida en una familia y en un contexto donde estudiar una carrera era el camino obvio, con el ideal de que iba a tener el trabajo que quisiera y educada en que ser ama de casa era el peor destino que podía tener una mujer, no podía comprender cómo era eso de no elegir lo que querías hacer con tu vida. Muchos años después empiezo a cuestionar mi rol como mujer. Parecía que como generación ya estaba todo resuelto, pero ciertas experiencias empezaban a acumularse y no todo estaba tan bien como creíamos. Entonces vuelvo la mirada hacia las generaciones anteriores, reflexiono sobre mi madre y retrocedo hasta mis abuelas. Vuelven las preguntas: ¿Qué hay de ellas en mí? ¿Qué hay de ellas en la sociedad?”, expresa.

Comments are closed.