Wenceslao Bruciaga

Odio a Ricky Martin más que a mi padre: Wenceslao Bruciaga

El libro es del 2012. Se llama Funerales de hombres raros, está editado por JUS y escrito por Wenceslao Bruciaga. El autor se sintió sorprendido porque él no tenía una nueva novela y lo llamaba para hacerle una entrevista, pues era por ese libro que cayó en mi escritorio y lo leí con enorme gusto siempre que leo sus historias. Claro, era un libro de cuentos.

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Ciudad de México, 4 de julio (MaremotoM).- El libro es del 2012. Se llama Funerales de hombres raros, está editado por JUS y escrito por Wenceslao Bruciaga. El autor se sintió sorprendido porque él no tenía una nueva novela y lo llamaba para hacerle una entrevista, pues era por ese libro que cayó en mi escritorio y lo leí con enorme gusto siempre que leo sus historias. Claro, era un libro de cuentos.

Es un libro raro (no sólo porque use esa palabra en el título), sino también porque hace un tiempo entre funerales y en ese sentido parece tan actual, hablando de nuestras vidas entre las despedidas –muchas veces anticipadas- que hacemos por el coronavirus a gente querida.

Al ritmo de New Order y de The Eels, los hombres y mujeres que mueren en esta novela nos recuerdan que la vida es un conjunto de desaciertos que nos conducen a la hilaridad. En el primero de los funerales, dos gays recuerdan el amor y desamor del chico que yace en el féretro. En el segundo, tres nietos planean regalarle a su abuela el peor funeral posible. Así, entre el desconcierto y la venganza, los personajes de Funerales de hombres raros huyen de la muerte riéndose de ella, pero también marcando una distancia con el apoyo de la música y el deseo, en una obra que nos muestra que la vida no es muy seria en realidad, dice la sinopsis, demostrando primero el humor que ejercita Bruciaga y por el otro la raíz profunda que tiene ese humor.

Wenceslao Bruciaga
Un libro editado por JUS. Foto: Cortesía

No lo diré si no es con humor, pero te lo diré, es un poco el slogan con que juega Wenceslao (nacido en Torreón en 1977) para hablar de su familia, de sus amigos y de esa ciudad en la que nació. A pesar de que la novela no sea de reciente salida, bien vale la pena primero: comprársela y ver lo mucho que aguanta esta historia y, claro, hablar con Wenceslao Bruciaga siempre es grato. Lo van a ver.

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“Creo el activismo es necesario y sin él no tendríamos los derechos que tenemos, me parece un buen punto de partido para hablar del libro. Claro que cuando te entregas totalmente a él, un poco te desdibuja o más bien te vuelve alguien como muy relevante”, opina el autor de Funerales de hombres raros.

“Claro que es un riesgo que hay que correr, pero de pronto hay esta necesidad de reconocimiento. La clase de activismo extremo, se habla del exceso en el buen sentido y eso se me hace muy loable. Esos activismos son necesarios y trascendentes”, afirma.

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Este libro que cumple una década es una combinación de la obsesión de Wenceslao Bruciaga por los clichés hay y por las obsesiones de él: la música y los futbolistas.

“Ya adoptamos el cliché del gay consumista y sobrediseñado, que son clichés que no inventamos nosotros. La mercadotecnia y el consumismo buga están muy pendientes de ver cómo somos y de ver qué nos pueden vender. Nosotros escogemos eso que nos venden, casi sin voluntad”, expresa.

Wenceslao Bruciaga
El gran escritor de la cultura gay en México. Foto: Cortesía Facebook

“Esta idea de que la literatura, la serie, tiene que haber un latinoamericano, un gay, una lesbiana, una trans… si bien es cierto que la literatura sigue siendo heterosexual, pero esta insistencia de estar en el mainstream nos puede hacer perder un poco la contracultura que siempre hemos representado”, dice.

“Cada vez somos más asimilados y cada vez que nos asimilan nos volvemos más conformistas”, agrega.

“La idea del confort para mí siempre está ligada a la idea del comprar. Las marchas, ahora ya se acabó, hasta la Maruchan traía un arcoíris”, dice, en momentos en que Ricky Martin ha tenido que sacar un comunicado en Instagram, porque no era al final tan aceptado.

Wenceslao Bruciaga
La homosexualidad tiene una tentación de la compasión. Foto: Cortesía Facebook

“Bueno, también está el tema de la rentabilidad de ser una víctima. Yo tengo serios problemas con Ricky Martin: Odio a Ricky Martin más que a mi padre. Esto es broma, pero es un odio simbólico. Él es millonario, pudo tener una familia con estos vientres subrogados que le otorga algo como linaje. Pudiendo adoptar, teniendo nuevas narrativas sobre las familias monoparentales, elige una familia conservadora y todo eso lo ha podido hacer porque es millonario”, expresa.

Entre amores, desamores, Wenceslao traduce sus obsesiones con historias que tienen muchísimo humor y por cierto admite que sufre demasiado, como los gays, estos dramas amorosos “donde pierdes cierta objetividad. La homosexualidad tiene una tentación de la compasión”, afirma.

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