Pedro Lemebel

Pedro Lemebel: la voz de la contracultura chilena y que después de muerto se ha vuelto cultura

Grupo Planeta reedita este verano en México, bajo el sello Seix Barral, cinco de las obras que dejara como legado Pedro Lemebel, escritor, cronista, activista y precursor de los performances de protesta y denuncia política en Chile y que lo llevaran a convertirse en referente obligado de la literatura hispanoamericana.

Ciudad de México, 22 julio (MaremotoM).- “Su pluma refleja sin enfado la libertad con la que vivió, siendo pionero en quebrantar barreras homofóbicas, convirtiéndose en portavoz de una comunidad marginada, que lo consolidó como figura transgresora en el escenario político de protesta, cuyas sentencias siguen causando eco, al grado de implementar en el lenguaje cotidiano palabras emblemáticas que pueden encontrarse en sus obras, que lo hacen permanecer vigente en el pensamiento colectivo y escenario literario internacional”.

Josefina Alemparte, Directora Editorial Grupo Planeta Chile dijo que “de los libros que trabajé directamente con él, algunos fueron reediciones de libros antiguos, una novedad, Háblame de amores y dos libros póstumos, Mi amiga Gladys e Incontables. En todos los casos, Pedro era muy cuidadoso con la edición de sus libros, tanto en la parte de selección de textos como en el proceso de edición y la parte gráfica. Se involucraba mucho en el trabajo de portada, por ejemplo, en la calibración de los colores, etc. Se tomaba su tiempo, avanzábamos y retrocedíamos, pero él tenía muy claro lo que quería hacer con sus libros”.

Pedro Lemebel
Recordamos a Pedro Lemebel. Foto: Cortesía

“Recuerdo con particular emoción la última presentación que hizo en la Feria del Libro de Santiago. Las presentaciones de Pedro en FILSA eran un verdadero acontecimiento: copaba la sala y se hacía esperar, cual diva que era. Se encerraba por horas en su camarín donde probaba vestuario y maquillaje. Esa última vez, la prueba de sonido hizo aún más extensa la previa, dado que por su cáncer de laringe, prácticamente no podía hablar. Corrían las imágenes, la música y todos nerviosos corríamos de un lado para otro atendiendo sus demandas y esperando a que diera el visto bueno para que el público pudiera entrar a la sala. Lo que era una simple presentación de libro, Pedro lo convertía en un verdadero espectáculo y, por lo mismo, le gustaba hacerse esperar… y la gente gritando afuera de la sala, lo esperaba lo que fuera necesario. Luego se sentaba por largas horas a firmar libros y conversar con sus lectores. Incluso en la etapa final de su enfermedad se dio el tiempo de hacerlo.

“Creo que Pedro deja una obra tremendamente original, una obra que le da una forma única y callejera a la crónica literaria. Deja una obra musical y corrosiva, lírica y rabiosa. La obra de Pedro está totalmente vigente en el contexto actual y que cualquiera que se acerque a ella va a encontrar imágenes y situaciones que le harán eco, sobre todo en Latinoamérica. Además de ser una obra literariamente brillante, podemos encontrar en ella muchas de las reivindicaciones sociales y de género que actualmente son demandas de gran parte de la ciudadanía. Pedro dio voz en sus crónicas a los marginados, tenía en su radar a todos aquellos que han quedado fuera del sistema y que hoy, gracias a obras como la suya, empiezan a tener mayor visibilidad

Tengo miedo torero sin duda es un libro emblemático, porque es su única novela llevada al cine, pero en términos de representatividad, las crónicas de Adiós mariquita linda y La esquina es mi corazón me parece que son insoslayables”.

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“Para concluir, describiría a Pedro como una persona de enorme talento e inteligencia; un autor arriesgado y libre. Pedro fue un escritor tremendamente valiente que transgredió los códigos literarios, artísticos y morales de una sociedad conservadora como la chilena.”

Pedro Lemebel
Describiría a Pedro como una persona de enorme talento e inteligencia, dijo Josefina, de Planeta Chile

Títulos disponibles en Seix Barral

Adiós mariquita linda (Seix Barral), en esta selección de crónicas, cartas, dibujos y fotografías publicada originalmente en 2004, Pedro Lemebel nos sumerge en la rabia, la denuncia, la pasión y los amores que conforman su universo literario. La noche en el centro de Santiago, amigos que pasan por su casa en Bellavista, un asalto, los recorridos por el gay town de la ciudad, todo puede ser pretexto o necesidad para que Lemebel estampe con su escritura certera, límpida y sin rodeos, lo que ve, lo que conoce y lo que lo transgrede. «Por eso escribo de mi pueblo con este desenfado, porque conozco y bebo gota a gota la emoción pelleja de su sexo roto», dice en una de estas crónicas.

La colorida pluma de Pedro Lemebel rescata en De perlas y cicatrices (Seix Barral), publicado por primera vez en 1998, una vez más, a esos personajes del escuálido jet set chileno de los años ochenta y noventa que deambulaban por escenarios polvorientos intentando convertirse en estrellas. Así también, los semidioses de la farándula criolla son desacralizados con una mirada ácida y escéptica, y se exponen en estas páginas junto a las víctimas, villanos y cómplices de la dictadura chilena, completando una triste galería de figuras que aún persisten en la memoria popular.

La esquina es mi corazón (Seix Barral), es el primer libro de Pedro Lemebel, publicado originalmente en 1995. En las veinte crónicas urbanas que reúne vemos aparecer esa ciudad que queda fuera de la realidad neoliberal de la que da cuenta la televisión, ese Santiago de los marginados, los perdedores y los homosexuales que deambulan por el Parque Forestal, las poblaciones, los cines baratos, los baños turcos y las peluquerías de barrio.

Loco afán. Crónicas de sidario (Seix Barral), cuenta el trance de locas, travestis y colizas desde la ominosa fiesta de los años setenta en Chile hasta el crepúsculo del amor y dolor sexual de los noventa. Una treintena de crónicas definitivas que, “tal como la enfermedad, corroen la hipocresía. Porque sida rima con seda, y con respeto” (Soledad Bianchi). Este libro fue publicado originalmente en 1996 y trece años después de que tatuara la literatura chilena, latinoamericana y española con palabras de sonido suave y furibundo como “sidario” o “loquerío”.

En Zanjón de la Aguada (Seix Barral), Lemebel toma la voz de las minorías sexuales, de los habitantes de las poblaciones periféricas, de los desposeídos, de las mujeres, para entregar una denuncia moral, una invitación a mirar lo que más nos duele: ese Chile que carece de oportunidades, ese al que los discursos políticos no tocan, pues sigue siempre igual. Pero el autor no mira esta realidad de forma dramática, sino que lanza sus dardos llenos de ironía, mostrándonos que la indiferencia y el arribismo son enfermedades más agudas que la pobreza.

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